LA VÍA DEL PEREGRINO
Los cinco versos que se traducen y comentan abajo aparecen en el Aitareya Brahmana VII.15, y se encuentran también en el Sankhâyana Srâuta Sutra. Rohita, nuestro «Rufo», acaba de volver a su ciudad al oír que su padre Aiksvaku ha sido tocado de hidropesía por Varuna, debido al largo retraso en el cumplimiento de la promesa de Aiksvaku de sacrificarle a Varuna ( a quien no es difícil igualar con Mrtyu, la Muerte ). Los versos se dirigen a Rufo en su condición de hogareño; se le exhorta a viajar en el «bosque», en busca de una fortuna mejor; en otras palabras, se le exhorta a abandonar la vida del hogar y a devenir un errante sin techo. La «fortuna más grande» ( nâna tiene aquí casi exactamente su fuerza etimológica de «no nada», y de aquí «no pequeño» sino más bien «grande» ) que Rufo entiende inmediatamente es evitar la muerte como sacrificio a Varuna, a quien había sido dedicado al nacer. Debajo de las características aparentemente episódicas de la historia de Rufo y Sunahsepa, el sustituto encontrado en el sexto año de su errancia, se encuentra el motivo universal de una salida ( agarad abhiniskrantah... parivrajet, Manu VI.41 ) en busca de una vía de escape de la muerte a la que todos estamos destinados al nacer, y que por naturaleza es siempre un sacrificio a Varuna, a quien no es difícil identificar aquí y en otras partes con Mrtyu, la Muerte, el dueño de todo lo que está bajo el Sol. A la infección de la muerte, como la historia misma pone de manifiesto en relación con la liberación del sustituto, Sunahsepa, sólo puede escaparse recurriendo a Agni ( a quien se describe en los Vedas como el «Encontrador del Paso» por excelencia ) y con el cumplimiento de los oficios que él prescribe, el más importante de los cuales en el caso presente es una celebración de Indra, el «camarada de viajero» en nuestro texto.
El estribillo constante, «Adelante, siempre adelante» ( cara-eva ), la relación de la exhortación con Indra, y la fraseología «solar» que se emplea, nos dan una clave a los tecnicismos de estos versos. Debemos tener presente que se debe precisamente a que son nómadas y viajeros, y no meramente labradores establecidos ( krstayah ), por lo que en los textos védicos se les llama regularmente carsanayah. Como señala Macdonell, Vedic Grammar, 122, carsani es un nombre de acción que viene de car, «ir» o «moverse», cf. Grassmann, Worterbuch zum Rig-veda, «ursprunglich “wandernd” ( von car )». La derivación que hace Monier-Williams de la raíz krs no es imposible, pero es semánticamente implausible, pues puede verse muy claramente en relación con Rig Veda Samhita I.46.4 pita kutasya carsanih, «el pater familias móvil, o activo o vigilante», cuya referencia es Agni como pater familias abajo, o más probablemente, en este contexto, el Sol como pater familias arriba. Grassmann traduce nuestra palabra en este contexto por «empsige» ( activo ), y Griffiths por «vigilante». El Nirukta V.24, seguido por Sayana, parafrasea kutasya carsanih por krtasya karmanas cayitâdityah, traducido por Sarup como «el que observa la obra, la acción, es decir, el sol».
Ciertamente, el Sol es el «presenciador del karma», o en otras palabras, la Providencia ( prajñana ); pero si la visión y la moción coinciden in divinis, sigue siendo cierto que la palabra carsani denota una moción; el hecho de que comprendamos que la moción implica también una visión, no nos justifica una traducción libre de la palabra que significa moción por otra palabra que significa visión.
Por supuesto, es con su único pie, o con sus pies, como el Sol, o la Muerte, está presente en el corazón, y cuando estos pies se retiran, la criatura se «corta», o muere ( Satapatha Brahmana X.5.2.13 ). En otras palabras, es por medio de un hilo ( sutratman, Atharva Veda Samhita X.X.3X; Satapatha Brahmana VIII.7.3.10, etc. ) como el Sol, que es la esencia espiritual ( atman ) de todas las cosas ( Rig Veda Samhita I.115.1; Jaiminiya Upanisad Brahmana III.2-3, etc. ) se conexta ( samyukta, Bhagavad Gita XIII.26, cf. Svetasvatara Upanisad V.10 ) con los seres nacidos, como el Conocedor del Campo con el Campo. Es de esta manera como el Espíritu, sin nacimiento y sin cambio ( Bhagavad Gita II.26, etc. ), se considera como el Morador del cuerpo ( dehin, saririn ), y como naciendo y muriendo siempre ( nityam-jatam nityam... mrtam, Bhagavad Gita II.26 ), y es así como el Espíritu «procede desde dentro, como nacido múltiplemente» ( antas carati bahudha jayamanah, Mundaka Upanisad II.2.6 ). Es esta incesante e infatigable peregrinación del Espíritu ( a saber, la procesión Divina ) lo que Rufo recuerda en el cuarto verso de nuestro texto; cuando se ha alcanzado el fin de la vía ( adhvanah param, Katha Upanisad III.9 ), y se ha encontrado la Fortuna, cuando el ojo de Rufo y el ojo del Sol, que es él mismo el «Rufo» de Atharva Veda Samhita XIII.1, son uno y el mismo Ojo ( suryam caksur gacchatu, Rig Veda Samhita X.16.3: dass selbe ouge, dâ inne mic got siht; meine auge und gottes auge dass ist ein auge und ein gesicht , Maestro Eckhart, Pfeiffer XCVI ), cuando Rufo ha devenido un Comprehensor despertado ( vidvan; yo asakad boddhum, Katha Upanisad VI.4 ), «entonces está preparado para la incorporación dentro de los mundos emanados» ( tatah sargesu lokesu sariratvaya kalpate, Katha Upanisad VI.4 ), un Viajero, ciertamente ( carsani como en Rig Veda Samhita I.46.4 ), fundido pero no confundido ( bhedâbheda ) con el ser del Halcón Peregrino ( syena ) y del Águila ( suparna ) cuyo Ojo se extiende a la visión de todas las cosas simultáneamente.